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	<pubDate>Mon, 23 Feb 2009 18:59:52 +0000</pubDate>
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		<title>&#8220;Cristóbal&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 21:20:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La única vez que lo vieron en la ciudad fue objeto de miradas sesgadas, cuchicheos, alguien por ahí se aventuró a gritarle, con la mano en la boca como obedece a la hipocresía de mi pueblo: ¡payaso!. No faltó quien lo tachara de farsante y dicen,  quienes lo vieron aquel día en las instalaciones de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La única vez que lo vieron en la ciudad fue objeto de miradas sesgadas, cuchicheos, alguien por ahí se aventuró a gritarle, con la mano en la boca como obedece a la hipocresía de mi pueblo: ¡payaso!. No faltó quien lo tachara de farsante y dicen,  quienes lo vieron aquel día en las instalaciones de la Feria Ganadera, que la gente se hacía a un lado sorprendidos por su estrafalaria vestimenta. <span id="more-72"></span>“La verdad nunca había mirado algo así”, me repetía el peluquero de la Alfonso XIII mientras  tronaba sus tijeras cerca de mi oreja, solterón y con el único vicio de viajar don Manuel era de fiar en sus comentarios pues se conocía bien los cinco continentes.<br />
Dicen que caminaba con aire arrogante pero que cuando hablaba con las personas era amable y cortés, en fin, la personalidad de Cristóbal era controversial porque cuando hablé con Mencha, su nana, me aseguró que en su mirada siempre había existido la soberbia.<br />
Referencia obligada a su infancia eran los días que pasó en cama con fiebres &#8220;que rompían termómetros&#8221;, exageraba el mayordomo, todo por su obstinación en que le cortaran la pierna para usar una de palo. En la cama de latón, más parecida a un trono, con la frente perlada, ventosas y cataplasmas calientes torturándole el cuerpo, rasgaba las sábanas de seda con el garfio que Nicomedes el herrador de la hacienda le había fabricado.<br />
Siguiendo la tradición familiar Cristóbal no asistió a la escuela, a cambio recibía profesores particulares a quienes abrumaba con demandas de cálculos matemáticos, geografía, astronomía, vientos y corrientes marítimas, constelaciones y reflexiones mas allá de la perplejidad de sus mentores.<br />
No cumplía doce años y gracias a una inmensa fortuna, había agotado todo lo relacionado a astro meteorología y complicados instrumentos de medición en lo que parecía caprichos de hijo único. Su habitación era como una ilustración sacada de la imaginación de Julio Verne y  para ese tiempo en el inmenso granero de la hacienda, convertido en su estudio, se apilaban mapamundis, astrolabios, brújulas de sofisticada maquinaria; en las paredes pizarras abigarradas de complejos cálculos y diagramas y sobre el muro principal un mapa celestial en cuya superficie se cruzaban hilos de diferentes colores sacados en un principio del costurero de una callada y distante madre, viuda, a quien la servidumbre apodaba &#8220;La Portugesa&#8221;. Fue el ama de llaves quien la bautizó con ese sobrenombre desde el día que comenzaron a llegar, con sellos de lejanas regiones, cajas de madera labrada en cuyo contenido brillaban confites elaborados con yema de huevo, encajes, joyas y fotografías avejentadas por el tiempo.<br />
A Cristóbal poco le había consternado la muerte temprana de un padre con quien apenas cruzó palabra en vida y de quien heredó los recursos que ahora le permitían soñar con la empresa a la que se sabía predestinado.<br />
Semanas después de haber cumplido los 18 comenzaron a llegar embarques con materiales ajenos a la actividad agrícola: lonas, tubos de acero, decenas de carretes de cordón de ixtle, equipos que se extendían por los campos antes de cultivo. Bajo el techo del granero se ordenaban los cubículos de media centena de científicos que trabajaban afanosamente apenas cruzando palabras que no fueran en lenguaje matemático y en una docena de idiomas diferentes, aquel hormigueante taller se completaba con el de los albañiles que a toda prisa construían un granero paralelo en donde se recibieron los equipos más sofisticados vistos en la historia de la humanidad, todos ellos con remitente de centros de investigación como los laboratorios del MIT, de la NASA, del Instituto Científico de la Comunidad Europea o de lejanos  cosmódromos  de la nueva Rusia.<br />
Llegaron también, al margen de obreros, diseñadores, calculistas y científicos, una panda de personajes sacados de algún naufragio quienes instalaron su &#8220;cuartel&#8221; en la sala principal de la hacienda. Desdeñando la luz eléctrica encendían hachones alimentados con brea, quinqués de petróleo cuyo aroma y luz mortecina acompañaban conversaciones que concluían con los primeros rayos del sol. Borrachos y majaderos no se mezclaban con los demás y solo permitían la entrada en aquel “territorio” a su mecenas y capitán de la aventura.<br />
Cuando fueron montados los primeros mástiles en el Cerro del Cubilete dio inicio la leyenda del gran escultor. Seis estructuras cilíndricas terminadas en punta que se perdían entre las nubes, casi seis kilómetros alcanzaba la mayor, que sostenían las inmensas lonas construidas a partir de aleaciones textiles hasta entonces desconocidas.<br />
Los principales medios arrancaron a hablar de Cristóbal solo después de que Raquel Tibol lo citara como : &#8220;&#8230;continuador de la tradición de artistas mexicanos de gran formato&#8230;&#8221;. No faltaron las etiquetas y se le comenzó a llamar el &#8220;Krysto de América&#8221; en referencia al escultor que envolvía edificios en la década de los setentas.<br />
En medio de una actividad febril se instalaron en Cascade Range, formación rocosa en el norteño estado de Oregón de la Unión Americana, otro par de  inmensas columnas de acero en lo que se  bautizó como el &#8220;Bauprés Park&#8221;. Al corte del listón, autoridades, banda de música  y prensa, se izaron las monumentales banderas, artilugio patriótico utilizado por Cristóbal para convencer a los vecinos de su proyecto y que de inmediato, tensas, atraparon los vientos como el foque de una gigantesca nave.<br />
Unos días despúes, en medio de una nube de reporteros, Cristóbal llegó a la lejana Isla de Tinaré, a dos horas en lancha de la bulliciosa Salvador de Bahía. Su presencia en aquella zona fue aprovechada para acusarlo de protagónico, lo que no impidió que terminara de construir aquellas estructuras de acero en forma triangular dotadas de complicados arreos, engranes, poleas, cables, computadoras, antenas y transmisores que se resumían en una palanca robusta, dócil al tacto, que desplazaba a distancia con suaves movimientos la compleja maquinaria instalada en la isla así como el velamen de las barras y las estrellas y el instalado en el centro geográfico de México, en el estado de Guanajuato.<br />
Cristóbal desapareció un día como desaparecen los héroes cada vez que se les necesita. El monumento, o como le dieron en llamar algunas publicaciones regionales &#8220;La Quimera del Bajío&#8221;, estaba abandonada. El gobierno del estado, cuidadoso del presupuesto, encontró oneroso mantener las inmensas velas, las arrió para venderlas como deshecho y las sustituyó con banderines publicitarios de una campaña electoral; también aprovecho el sitio para convertirlo en meca para el peregrinaje religioso.<br />
El Bauprés Park devino en parque temático y las inigualables dimensiones de la insignia estadounidense fueron suficientes para constituir el sitio en centro de las principales fiestas cívicas del país  americano.<br />
En la Isla de Tinaré los engranes se oxidaron, el Presidente Municipal saliente cargó con los cables y cuando visité el lugar abandonado encontré, parada sobre la palanca de mando y mirando fijo el horizonte, una urraca prieta.<br />
Un meteorólogo de San Diego fue el primero en dar la voz de alarma. En menos de 8 minutos, tiempo récord consignado por Guiness, la noticia ocupaba el 92 por ciento de los sistemas de comunicación de la aldea global: &#8220;&#8230;consternada la comunidad científica observó durante los últimos tres años una acentuada aceleración en la velocidad de rotación lo que terminó incidiendo en el movimiento de traslación. Se puede confirmar que no estamos ante un cambio climático, sino en un inexplicable alejamiento de la órbita solar…”<br />
Los mástiles abandonados del foque crujen. Las banderolas se agitan y se desgarran. Parada en el comando con sus ojillos penetrantes y actitud impertérrita, la urraca mira hacia esa noche en la que el planeta azul se adentra para  una nueva era en alejadas órbitas siderales.</p>
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		<title>&#8220;Carta a Juan Antonio&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 21:18:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enrique</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[cultura]]></category>

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		<description><![CDATA[Muy querido amigo,
Como mueven tus palabras, tu último artículo “Que fue de la Patria” …escrito, para más, antes de nuestra querida Morelia que hoy nos hunde a todos en el luto. Reflexiones oportunas y certeras que me hacen compartir la panorámica de niebla, cristales rotos y empañados en que se ha convertido la patria.
Durante este [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muy querido amigo,<br />
Como mueven tus palabras, tu último artículo “Que fue de la Patria” …escrito, para más, antes de nuestra querida Morelia que hoy nos hunde a todos en el luto. Reflexiones oportunas y certeras que me hacen compartir la panorámica de niebla, cristales rotos y empañados en que se ha convertido la patria.<span id="more-71"></span><br />
Durante este fin de semana pasado se llevó a cabo la fiesta de México en el “Pueblo Español”, ya sabes,  este recinto para turistas  en Montjüik donde se abigarran ejemplos de la arquitectura popular de la península, con su gran patio donde igual se hacen conciertos de Raimón, del Lluis Llac, de los Tigres del Norte, de Tomatito o bien se transforma en ring para torneo de lucha libre como ocurrió en estos días. No asistí, ni ganas que me dieron, mejor me fui a las fiestas de mi barrio, La Ribera,  a escuchar jazz con un trombón cañero, cachondo y divertido que arrancaba carcajadas al asistente, sí, la música convertida en  broma, complicidad, exaltando el espíritu de mi vecina de asiento, una guapa señora catalana ya mayor, que coreaba y llevaba muy bien el ritmo&#8230;seguro que ahí andaba el dios del Jazz del que habla Murakami. Que lejos me sentía de lo que suponía se estaba viviendo en Montjüik y que al día siguiente pude leer en algunas crónicas locales que referían, “a la Semana de México que acercó a la cultura del país latinoamericano a numerosos visitantes…además de barceloneses admiradores de la linda región y extranjeros despistados”, con su gastronomía de “burritos, nachos y guacamole, a cargo de chefs mexicanos”, pero “el plato fuerte no fue la cazuelita de frijoles, que ni siquiera lleva chile. La lucha libre mexicana hizo salivar a los visitantes” (sic).  Si, corruptos pero divertidos es como nos miran muchos  catalanes, no todos, hay que decirlo, pero aquellos son los mismos que  asumen que decimos güey a cada dos palabras, comemos chiles a puños y que a la hora de la conversación siempre sacan el tema del moridero, no el de ahora,  ellos, y sin excepción ellas,  tienen fijo el de Ciudad Juárez, no se explican como es que ha durado tanto tiempo sin que las autoridades puedan detenerlo, pero sobre todo,  sin que nosotros, la sociedad, hayamos hecho algo. Algunos de manera cortés, quizá en complacencia con quien esto escribe, acaban comparando aquello con lo que en España ocurre en el tema de la violencia contra las mujeres, pero hay diferencias, todos saben lo que es la mordida y que si en alguien no se puede confiar en México es en la policía. Para más, parece que regresamos a los años cincuentas y cultura también es ocultar nuestra  identidad tras la máscara de Octagón o el Pirata Morgan, luchadores “que se enfrentaron a miembros de la EWE, procedentes de Europa, mucho más esbeltos y menos terroríficos que sus adversarios americanos”;  lonjas y torpes acrobacias moviendo a risa o como decía un amigo que asistió al festejo, “es que los mexicanos siempre ganan con chapuzas, como los rudos”.<br />
Yo tampoco se que fue de la patria, ahora dudo si algún día existió o solo fue en el imaginario sentirme parte de una nación que a mis ojos era grande, mientras, bien lo dices, sus gobernantes arrancaban con su riqueza, con el patrimonio de todos, sin escrúpulos, sin ocultarlo, exhibiéndose, estableciendo alianzas de las que hoy no pueden renegar, sabiendo que la impunidad es su contraseña. Me descubro avergonzado cuando hablo de mi patria, intento justificar lo que en ella ocurre y hablo de los intangibles que en bandejas de roca volcánica, plata y corazones generosos nos daban José Emilio, Paz,  López Velarde, Novo, Pellicer y tantos otros gigantes mexicanos; ya no me la creo Juan, estoy aquí sintiéndome en el limbo, intentando saber si es posible vivir sin el aval de una mexicanidad arrebatada por los sátrapas; que esa es otra, que no se vayan a creer que por tener sus depósitos en paraísos fiscales y comprando fincas en estas tierras escaparán a su destino, hoy los conocemos y a donde vayan los conocerán, serán señalados, aceptados solo por los de su calaña y sin duda por conveniencia pero despreciados, no es que invoque la justicia humana si ni en la divina creo, pero estoy seguro que cada quien cargamos con  el peso de nuestras acciones, hasta el fin de los días, esto es inexorable.<br />
Tampoco se que será de mi futuro porque sin dudarlo Europa igual se hunde, pero antes de que esto ocurra y decida tomar el camino de regreso, intentarán echarnos al mar a todos los intrusos, ya comenzó Rajoy quien culpa a los inmigrantes de haber llegado a fastidiar la fiesta.<br />
Reconstruyo en la memoria, con poca ilusión, ese trayecto tempranero y dominguero de mi casa en la Calle Independencia al Jardín Guerrero, con los adoquines húmedos por la lluvia de la noche y las campanas de San Francisco llamando a misa, pero no se donde poner este bucólico mosaico cuando leo las noticias y me entero de esta terrible realidad que nos ha alcanzado a todos los mexicanos, aquí no hay excepción. Poca ilusión, como imagino que ocurre con la mayoría de los compatriotas que solo desean vivir con tranquilidad y dignamente de lo que un trabajo honrado pueda darles, por muy naif que esto suene; no de la tranza, ni de la concesión, no del amiguismo ni del enchufe, no del negocio que reparte comisiones, no del fraude y el cochupo,  vivir con la conciencia tranquila y la solidaridad que cualquier sociedad merece y necesita.<br />
De cualquier manera, después del jazz, me pasé por el  Chico Chango en la Calle de San Pedro el Grande, un pequeñísimo establecimiento que regentea la Chari de San Luis Potosí y el Diego de Colombia, pedí unas flautas que fácil le llegan aquellas míticas de la Chata del Portal o a las de Blas, las acompañé con una Negra Modelo bien fría y ellos me invitaron un buen tequila para celebrar El Grito de Independencia. Tienen en el bar alguna máscara de luchador en la contrabarra y un par de sombreros colgados en la pared, afortunadamente ninguno con el &#8220;Viva México cabrones&#8221;, frase que a mi siempre me ha infundido desasosiego y miedo.<br />
Cuídate y dale un fuerte abrazo a quien se deje.</p>
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		<title>&#8220;Consuelo&#8221; (la historia de un chilango)</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Sep 2008 09:25:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enrique</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[A fuego lento]]></category>

		<category><![CDATA[Amargo]]></category>

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		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<category><![CDATA[crónica]]></category>

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		<description><![CDATA[Creo que su nombre fue la causa que viviera tan desgraciada y su hermano, que a punta de apodos y sobrenombres la hizo odiarlo. Si los de tu clan no te respetan, me decía ella, los de afuera  menos&#8230;yo compadezco a los hombres porque pienso que muchos están como mutilados, incompletos, no pueden  decir lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Creo que su nombre fue la causa que viviera tan desgraciada y su hermano, que a punta de apodos y sobrenombres la hizo odiarlo. Si los de tu clan no te respetan, me decía ella, los de afuera  menos&#8230;yo compadezco a los hombres porque pienso que muchos están como mutilados, incompletos, no pueden  decir lo que sienten y luego, con el tiempo, pues se acostumbran y ya nunca les salen los sentimientos. Sabes que les gustas pero ellos mejor lo agarran a chanza, te agreden,  se les hace más fácil el insulto, como mi hermano que siempre andaba con aquello de  “consuelamesta”,  a “chelo me la echo”, “con-don y con-suelo”. Por eso digo que la desgracia no es cosa de nacimiento, sino donde haber nacido.<span id="more-70"></span></p>
<p>Recuerdo esa primera vez cuando Rosales, su hermano, me pidió quince centavos y me llevó a la cocina de su casa; ella se ocultaba detrás  del refrigerador y mientras se levantaba la falda yo, con el rabillo del ojo,  cuidaba que su madre no se fuera a dar  cuenta; estaba en la habitación que servía de sala, lloriqueaba  frente al  televisor que todavía era en blanco y negro y miraba  “Gutierritos”, la historia de un don trabajador y sufridor.  Se bajó los calzones y lo primero que me fijé es que aún no tenía pelos&#8230; “nada de tocar, güey”, me había  advertido Rosales cuando le di el dinero.<br />
Al día siguiente, como era Mayo, me pude confesar temprano porque en ese mes teníamos misa en el colegio todos los días para ofrecerle flores a la virgen, me parece que fue la última vez que lo hice, confesarme. Suavecito y color de rosa, le tuve que mentir al padre  porque insistió tanto que si no le daba gusto me iba a tener hincado ahí toda la mañana, además que haberla visto encuerada ya era pecado mortal y exagerar un poco que más daba. Tampoco dije nada del remordimiento que me dio ver a su mamá ajena a lo que ocurría en la cocina y ajena a mis cochinos pensamientos. Por otro lado sentía que me había enamorado de Consuelo,  tampoco lo dije porque no era pecado y  porque  ya no sabía que contestar a tanta pregunta que me hacía el padrecito y pensaba que si agregaba algo más se iban a enredar más las cosas;  luego su aliento a cebolla y la manera cómo me apretaba el brazo me ponía nervioso. En aquellos días los niños nos confesábamos por enfrente del confesionario y las niñas por la ventanita, apenas alcancé a escuchar la penitencia que me dejaba y me levanté antes que terminara de darme la absolución…bueno, tampoco le dije que ya traía en la bolsa la peseta que Rosales cobraba por tocarla pues ese pecado aún no lo cometía, me santigüe y al comulgar se me pegó la hostia al paladar, eso me dio mala espina.<br />
Semanas después corrieron a Enedina, la muchacha de rancho que trabajaba en la casa, así se les decía: muchachas de rancho. En otras casas también las llamaban sirvientas o criadas, a mi padre eso no le gustaba,  decía que para eso tenían  nombre así que ella era solo Ene para nosotros; ese fue otro pecado gordo y mi primera lección de la injusticia humana, la acusaron de robarse el dinero que mi madre guardaba en el ropero, pero como ya dije, la otra fue la última vez que me arrodillé en un confesionario y he cargado con esa culpa toda la vida&#8230;y con otras más que mejor ahora no las traigo a la memoria porque me deprimo.<br />
El dinero no me alcanzaba para pagar las citas de toda la semana, quería tener la exclusiva, en ese tiempo todavía creía que de eso se trataba lo de estar enamorado: querer que una mujer sea toda ella para ti solito. Y es que  Rosales no perdonó mi debilidad y cayó como vampiro sobre mis deseos, que no es una excusa para zafarme de lo que le paso a Ene, pero eso aunque quiera, ya no puedo remediarlo.<br />
Comencé a vivir como sombra de Consuelo, la espiaba y llevaba anotado en la pasta de un cuaderno, con rayitas, como había visto en las películas que hacían los presos en las paredes, a los cabrones que se llevaba Rosales a la cocina de su casa.<br />
Diez años después me gradué de Contador Público en  la UNAM, Consuelo daba masajes “con complemento”, nada más eso, bueno, que no cogía con los clientes, eso me decía; trabajaba con celular y había que preguntar por Rosi. Fueron años de vernos por temporadas casi a diario; luego, cuando sentía que era insoportable compartirla, dejaba pasar los meses sin saber de ella.  Seguía bajo la “protección de su hermano”, así decía ella, que para esos días ya tenía varias mujeres y otras actividades como la venta de maría. Recuerdo la vez que la obligó a darme un “inglés”, la sola palabrita me puso más caliente, ahí si que casi la dejo de querer y no porque no me haya gustado lo que me hizo, siempre la sorpresa de  lo nuevo deja una huella imborrable, dulce, tampoco por que aceptara lo que nunca había hecho, que Rosales desde el rincón del cuarto nos mirara, la verdadera causa del tormento era pensar a cuantos más se lo hacía. Ya por esos días, cuando nos veíamos, al despedirnos,  ponía un billete en la bolsa de mi camisa, la parte del negocio que le tocaba, era su manera de decirme que me quería, que lo nuestro era otra cosa, también por eso  me tenía enganchado, creo.<br />
El día que el taxi machuco a Rosales le entregué el anillo que tenía guardado y le propuse matrimonio. Saliendo del cementerio hablamos con el sacerdote y una semana después éramos marido y mujer. Nos mudamos a Querétaro para silenciar el ruidero que hacían los recuerdos allá donde vivíamos, lo malo es que también allá se quedaron los clientes del despacho “Contabilidad Moderna S.deR.L.”  Me puse a dar clases de computación en una escuela privada, en esos días todavía se usaban  floppys y el único juego era una pelotita que rebotaba en la pantalla; poco a poco iba haciendo una vida nueva, con ella al lado y en esta ciudad que nos gustaba tanto.<br />
Lo bueno fue que no llegaron los niños porque, aunque no lo crean, contador y todo soy muy despistado, no me daba cuenta de muchas cosas; se quitó de otros vicios menos el del polvo y por eso nunca nos alcanzaba el dinero,  pero no me importaba; lo de su enfermedad lo supe en el cementerio, me lo dijo el tipo aquel que nunca había visto y que se acercó dizque para darme el pésame; ya no me importaba nada, era demasiado tarde para todo, se hacía de noche y ya no había nadie en el cementerio. Que me haya dejado solo me dolió mucho, pero también  sentí dentro de mi como un gran descanso.</p>
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		<title>&#8220;Oscuros personajes&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Aug 2008 10:53:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enrique</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Publicado en el A.M.]]></category>

		<category><![CDATA[deporte]]></category>

		<category><![CDATA[exagero un poco]]></category>

		<category><![CDATA[polí­tica]]></category>

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		<description><![CDATA[Agosto es un mes  extraño en estas tierras, difícil de irle desgranando los días para conjurar un vacío que puede resultar cómodo, algo así como evitar el ocio que se  envuelve en la nada. El quiosquero se va de vacaciones y nos obliga a cambiar la rutina para la compra del periódico, igual que ocurre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Agosto es un mes  extraño en estas tierras, difícil de irle desgranando los días para conjurar un vacío que puede resultar cómodo, algo así como evitar el ocio que se  envuelve en la nada. El quiosquero se va de vacaciones y nos obliga a cambiar la rutina para la compra del periódico, igual que ocurre cuando nos acercamos al bar para tomar el cortado mientras leemos, porque el Joan hasta septiembre no abre. <span id="more-69"></span>Llegamos a lo insólito en este verano cuando el hotel Hesperia-Towel, establecimiento cinco estrellas, ha colgado en la puerta el consabido letrerito de “tancat per vacançes”.<br />
La ciudad se vacía de los amigos que pueden escapar de ella; durante el día las calles se atestan con guiris de botellín de agua y plano-guía en la mano, para dar paso en la noche a los alegres mochileros del botellón, siempre con voz brillante, que celebran estar vivos con abundante ingesta de alcohol, porros y meadas ídem en el portal de mi casa, mismas que si  el municipio no lava, se quedan ahí haciéndose rancias.<br />
Este mes la oferta cultural desciende hasta el límite del desespero, solo resiste la embestida del calor y la dispersión de hábitos el festival de música Más y Más y por supuesto la Fiesta Mayor de Gracia, barrio de fuerte personalidad ubicado en la parte alta de la ciudad y en sus orígenes residencia de obreros lo que en Barcelona equivale a decir gente liberal y progresista, respetuosa y solidaria. Todo el barrio es uno durante siete días, se organizan bailes populares para todos los gustos, conciertos de música clásica hasta tecno, sin olvidar las havaneras tan queridas en Cataluña, nadie queda fuera del menú lúdico que abarca actividades para niños, jóvenes, adultos y  “gen gran”. Por la tarde y para el sopar –la cena– vecinos y amigos sacan a la calle mesas y sillas donde departen y comparten antes de ir al baile que termina con las primeras horas de la mañana. Parte medular de la celebración es el concurso del  decorado de algunas calles, un jurado elegido cada año, esta vez muy cuestionado por sus decisiones, juzga  creatividad, imaginación, tema, mensaje etc. En esta edición del 2008 una misma calle, la Joan Blanques en sus tramos “dalt”, de arriba, y “baix”,  de abajo, se llevaron el primero y segundo lugar respectivamente.  El tercero fue para la Calle Verdi, por tradición ganadora, que eligió para su decoración el tema de la lucha libre mexicana y en homenaje a Sergio Gutiérrez Benítez, “Fray Tormenta”, sacerdote mexicano que combate en este deporte-espectáculo con el fin de obtener dinero para sostener su casa hogar.<br />
Espectacular decorado para recrear las figuras más conocidas del género combinándolas con tópicos como Emiliano Zapata, el Sub-Comandante Marcos, La Adelita y anuncios del Tequila Cuerbo-tequila chingón y la cerveza coronada (sic).<br />
Mientras espero a los amigos para presenciar los combates en el improvisado ring, número de lujo de los vecinos de la Verdi, un par de ávias –abuelas– comentan lo violento que les resulta el tema; una joven turista de aspecto eslavo me pide le sostenga el vaso de cerveza, yo comienzo a hacerme planes cuando ella termina de tomarle fotos al Santo, recoge su bebida, me da las gracias y se marcha; otra más me pide 65 céntimos para el paquete de tabaco; dos parejas gais, una de ellas tomados de la mano, comentan divertidos y ríen de la exagerada y amanerada descripción que uno de ellos hace del tema mexicano, no sería tema de comentario si estos pacíficos ciudadanos ibéricos –hablaban castellano– no rondaran la séptima década. Yo reflexiono sobre el respeto que esta sociedad ofrece, para haberles permitido salir del closet y me pregunto como la habrán pasado durante la dictadura. Finalmente llega la colla y nos disponemos a mentarle la madre al réferi, al técnico y reír con las ocurrencias de un abultado grupo de “nens catalans” que se han dado cita para el espectáculo con el rigor de aficionados profesionales: ¡se saben los nombres de los luchadores!, los corean , los abuchean, los azuzan, en fin se la pasan y nos la hacen pasar a toda madre.<br />
XXX<br />
Como decimos en México: a España ya le cayó el chahuistle con esto de la crisis y es que este mes la morosidad de las hipotecas y los préstamos alcanzó niveles de hace 11 años, con lo que la banca se ha visto obligada a “regresar” al tema inmobiliario cuando apenas unos meses atrás había vendido sus activos, a precios de regalo dicen ellos. Es como ver la misma película, si no, miren: la semana pasada el ministro de economía, Pedro Solbes, ha declarado que no habrá rescates bancarios, que cada quien navegue con su propia vela; nosotros, como ya  sabemos lo que pasa cuando esto pasa,  lo queremos  ver a la hora que los banqueros amenacen con quiebras como en su día ocurrió en México y las tribus mexicas hubieron de pagar doscientos mil millones de dólares como tributo; tres generaciones hipotecadas, dijeron en su momento los opositores al mentado rescate.<br />
XXX<br />
Y como Agosto es Agosto nos fuimos a ver “El Caballero Oscuro”, la última de Batman. Nunca antes bien advertido aquello de “cualquier personaje o situación parecido con la realidad”,  etcétera, porque hay escenas de la película que se antojan “made in home”. Métodos brutales de aniquilamiento entre bandas; reuniones de gobierno, al más alto nivel, infiltradas por la mafia; un chino dueño de una montaña de dólares, bancos que lavan dinero y un personaje oscuro, Batman, que al margen de la ley, en el anonimato pero con la aquiescencia de la autoridad, hace justicia por  mano propia…<br />
XXX<br />
Otro personaje de la semana, oscuro, si no que breve, es Hua Guofeng quien acaba de morir de viejo a los 87 años. Sucesor de Mao encarceló a la “banda de los cuatro” al fin de la Revolución Cultural en 1976. Se dice que llegó al poder porque supo decir que sí a todo lo que Mao proponía, sin embargo fracasó en la misión que éste le dejó para impedir el ascenso de Den Xiaoping, al que Mao catalogaba como derechista. Una vez en el poder Xiaoping anuló el cargo de Presidente del Partido con lo que concentró su poder y se deshizo y de un solo golpe del gris  Guofeng, purgas salvajes hace apenas 30 años en una China que hoy nos deslumbra…y nosotros, ¿cuándo?</p>
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		<title>&#8220;No quiero ser &#8220;emífero&#8221;"</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Aug 2008 08:25:08 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Visita inesperada la que tuve que hacer este mes de Julio a la patria, a esa región ubicada al norte del hemisferio sur del continente Americano; con sus horrores, su quietud percibida como paz, su violencia impune, su abandono tolerado, la ira contenida de su pueblo que unos llaman reciedumbre para ocultar el miedo, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Visita inesperada la que tuve que hacer este mes de Julio a la patria, a esa región ubicada al norte del hemisferio sur del continente Americano; con sus horrores, su quietud percibida como paz, su violencia impune, su abandono tolerado, la ira contenida de su pueblo que unos llaman reciedumbre para ocultar el miedo, la estulticia probada de sus gobernantes, su valemadrismo,  el de los gobernantes; su olor a podrido, los contrastes de su paisaje, “esos diez lugares suyos y cierta gente” por los que yo también daría la vida; su d-efe ilimitado, una ciudad chata, chaparra, chonga, sucia, hacinada, pero salpicada de oasis maravillosos; “la endemoniada Capirucha con sus treinta millones de salvajes” al decir de Eloy Urroz.<span id="more-68"></span><br />
Para cubrir el trámite de entrada pasa una hora con quince minutos, recibo un amable “usted disculpe” del joven agente del INM que se  entera que he perdido el último autobús a Querétaro. Paso la aduana y sin perder la esperanza le pregunto al primer poli  por la terminal de los “camiones”, me señala un letrero y con esa clásica actitud de no esperar para no vernos ignorantes, lo interrumpo con mi comentario de sabihondo: “subiendo las escaleras, ¿verdad?”. El poli detiene su explicación, deja pasar un par de segundos, teatral ladea la cabeza, me mira  y me receta su respuesta: “no invente nada joven –de un tiempo acá se agradece más que nunca el adjetivo– estás (el tuteo para bajarte) en un nuevo aeropuerto. ¡Sin subir nada!, es allá, al fondo. Aunque a esta hora…pero hay verá si quiere ver”. Me percato entonces que en efecto estoy en un nuevo aeropuerto, es la T-2 cuya arquitectura se basa en blancos muros y techos cubiertos de orificios simétricos, donde ya se observan manchas por  escurrimientos y escarapeladas. Me llama la atención el lunetario construido para los que esperan, tribunas como de teatro al aire libre que miran  hacia el ancho pasillo central. Asientos de piedra manchados con la grasa de los chetos, de las papitas,  las huellas quevan dejando las pepsis, los pascual boing que consume una nueva raza de bronce,  ahora obesa.<br />
Esa noche pernocto en la capital Azteca para salir temprano  rumbo al Bajío y acompañar a quien se despide de nosotros, de la familia. La mujer de donde se desprende una prole de 9 hijos, 14 nietos y un bisnieto. Para contar la historia de Carmela, que ya descansa,  mejor lo hago en un capítulo aparte.<br />
Vuelvo a la capital un día antes de mi regreso a Barcelona para visitar amigos. Dejo la maleta en la consigna y abordo la camioneta que me lleva a la T-1 por consejo del poli: “la estación del metro de la T-2 no es tan segura porque está más solitaria”. El taxi del aeropuerto a la colonia del Valle cuesta 190 pesos, el boleto del metro solo dos. Cojo la línea amarilla hasta Pantitlán para abordar la 9. Primera impresión: el convoy entra ¡echando leches!, como dicen por acá, no conozco otro  metropolitano que arribe a tal velocidad. Segunda, los mármoles de la estación están perfectamente limpios pero lucen como los de cualquier  castillo medieval  por lo gastado; recuerdo que estoy en el metro de la ciudad más grande del planeta. En la estación Chabacano, mientras espero el trasbordo, leo un sucio letrero amarillo con letras negras que cuelga del balcón de una casa a medio construir, al otro lado de la calle: “Medicina natural. Masajes Terapéuticos. Baño Sauna. Asesoramiento Psicológico”, aquí no se andan por las ramas, pienso. Ya dentro del convoy y para disimular temores (tan mal hablan, mal, de la capital)  hago como que leo a Urroz que habla en su novela Fricción de la misma ciudad pero en el año 2025, donde los mexicanos esperan que las cosas cambien. De pronto siento que alguien  me toca la pierna, un niño de apenas 5 años me ha dejado en el muslo un diminuto corazón en el que leo: “te extraño”, no dejo de sentir lo que el chantajista enano quiere que sienta y mientras él va de regreso recogiendo corazones, saco una moneda y se la entrego a cambio de su pegatina fosforito. Levanto la cabeza para comprobar las estaciones que me faltan para llegar a la línea azul, junto a la ruta señalada con dibujos –para un pueblo analfabeta, se pensó cuando su construcción en los 60s.–  leo el anuncio de la Universidad Mexicana: “Una educación que no se olvida”…otro de un refresco de manzana: “Andar a las carreras es lo nuestro”&#8230; Un punketo mexicano enfundado en negra vestimenta, cabellera que seguro sería la invidia de muchos colegas de estas tierras,  gafas obscuras, piercings en cejas, orejas y nariz incluidos, urge de mala manera a levantarse de su asiento a un anciano de lentes opacos, bigote cano, sombrero de palma, pantalón de peto de mezclilla y huaraches de llanta, juro que lo llamó papá. Dos bellísimas princesas aztecas, adolescentes, comparten los audífonos de un i-pod, se mueven a un ritmo que nadie escucha, se miran, se sonríen, se abrazan y así se quedan, como una. Leo en la revista que hojea mi vecina que Emy Winehouse ha sido internada de nuevo  por drogas. Pienso que debe ser víctima de todo mal, cuando a sus 24 ya gana dos millones de dólares por actuar para la novia de un millonario ruso. Mi compañera de trayecto que desborda los pants de felpa, pelo teñido de güero, tacones transparentes de plástico, cejas depiladas,  deja de hojear el magazín en cuya portada se ve la risueña cara del gobernador del Estado de México, Enrique Peña, quien declara: “No ha terminado mi duelo, pero no me veo solo a futuro”, así me entero que el gober ha quedado viudo. Desde aquí nos sumamos a su duelo aunque no entendemos que lo haga objeto de publicidad en revistas de sociales compartiendo créditos con artistas de moda, en fin, nuestros políticos.<br />
Por la noche, en uno de los oasis-paraíso de la megalópolis, el Parque Luis Cabrera en la Colonia Roma, al abrigo de los amigos de hace cuarenta años, frente a una copa de vino, como entonces, escuchamos a Rafa comentar las declaraciones de Antonio Margarito, boxeador llamado a recuperar las glorias del boxeo mexicano, aquellas que arrancan con las épicas del Ratón Macías y las del Toluco López quien, cuenta la leyenda, se iba de parranda la víspera de sus combates: “entrenando cualquiera”, dicen que decía. Margarito ha ganado el campeonato mundial de los pesos welter y declaró ante la televisión lo que es deseo de cualquier mortal: “No quiero ser un campeón emífero”, acuñando así una variante del término para referirse a esta danza entre nacer y morir, a este destello del rayo en el firmamento, a la brevedad que, bien dicen los tibetanos, es la vida.</p>
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		<title>&#8220;Maíz con Caviar&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jul 2008 16:25:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enrique</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Una foto encantadora la de los 8 líderes de los países más ricos del mundo participando  en la ceremonia de plantación de árboles –8 sería demasiado poco para hablar de reforestación– durante su reciente encuentro en la Isla de Hokkaido, Japón. Con sus palitas toman un poco del montoncito de tierra, de seguro orgánica, que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una foto encantadora la de los 8 líderes de los países más ricos del mundo participando  en la ceremonia de plantación de árboles –8 sería demasiado poco para hablar de reforestación– durante su reciente encuentro en la Isla de Hokkaido, Japón. <span id="more-67"></span>Con sus palitas toman un poco del montoncito de tierra, de seguro orgánica, que los ayudantes han puesto sobre unos impolutos mantelitos blancos sobre el césped del jardín japonés de algún palacio de Toyako, pinitos bebés que verán florecer sus días apadrinados por tan importantes personajes. El primero de la línea es Silvio Berlusconi que gracias a su postura en ángulo de 90 grados, nos permite dar fe de su última batalla,  con la que a golpe de injertos ha logrado vencer a la calvicie. Luce un impecable traje oscuro, sin duda seda italiana, camisa blanca con corbata a juego en color azul rey y puntos blancos.  Hay que decir que todos en la foto menos George, quien porta traje gris, utilizan el terno con el mismo color del italiano. Le sigue un encanecido Gordon Brown, el antipático primer inglés que no es que a mi me cause grima, si alguien le ha tomado ojeriza no soy yo, lo dicen las estadísticas de popularidad en su país donde parece que echan en falta la habilidad retórica y desafiante  de Tony Blair, en fin, al lado del británico Ángela, con un saco muy elegante en color blanco marfil que le va de maravilla al tono de su piel y que, ojo, precavida la chica, luce abotonado hasta el cuello; hay que entender que va con más cuidado desde el día en que se sintió con  derecho, como cualquier otra mujer, para dejar al descubierto parte de la línea de su generoso busto y causó una desagradable hecatombe mediática. Se le ve en la foto con su collar de cuentas negras a punto de hincar su palita en el montoncito de inodora composta. Le sigue George que como ya dijimos luce  súper elegante con su traje gris, corbata con fondo  azul de aquel de las estrellas y las barras; en la solapa un par de “pins” que no identificamos porque solo acostumbra llevar la bandera de su país, pero quizás ya había comenzado a hacer intercambio con sus colegas; el casi ex presidente se ha anticipado y ha depositado su porción de madre tierra sobre la conífera. Por la forma de sus labios parece que expresa un “¡ooppss!”, coloquial manifestación de la lengua inglesa estadounidense que en México se traduce como ¡órale!, mientras observa a su vecino de foto que se pone en cuclillas para hacer lo suyo, muy serio él, es el anfitrión y Primer Ministro Fukuda que como buen  nipón, ya lo sabemos,  no se toma a chanza ceremonias y rituales. Seguido encontramos a Nicolás con amplia expresión de felicidad que expone su perfecta dentadura; pienso que a su carácter jovial le van mejor los vaqueros luídos con que le vimos en sus primeras salidas con la Bruni, pero bueno, también le da imagen de seriedad enfundado en ese terno negro para acompañar a sus otros siete amigos como Presidente de la Francia eterna…él, siempre tan seguro de si mismo, ha prometido  demandar a la enfermera que se negó a saludarlo, eso se llama guardar la institución!<br />
Erguido y con la pala en una sola mano, no sabemos si ya colaboró en esto de aumentar la fotosíntesis del planeta,  y con sonrisa tímida vemos a Dimitri, que como sabemos esta en el equipo de prestado, en realidad es una imagen virtual de Vladimir quien le ha alquilado el sitio como en su momento pensó José María hacia lo mismo con Mariano; también recordamos aquel pacto de sangre entre Luis y Pepe, sí, hablo de Echeverría y López Portillo que se prestaron la presidencia de la Republica haciendo honor a un arreglo concertado en sus días de juventud, lealtad entre cuates, sabiduría, mesianismo, iluminación,  misiones divinas, no lo sé,  la cosa es que el recién llegado Medvédev, mientras se entera si se puede acostumbrar al rango sin incomodar al amigo Putin, se la está pasando pipa, como dicen por acá.<br />
En la foto no veo claro cual es la intención del canadiense Harper, parece como si estuviera a apunto de comenzar a  cavar pero vamos,  el set ha sido perfectamente calculado: arbolitos, montoncito de tierra, palita y ya está, es una ceremonia, no una tarea, pero ya sabemos como se las gastan de responsables los canadienses, quizá los más congruentes en el grupo. Cierra la foto el convidado de piedra, el portugués Durào Barroso a nombre del resto de la comunidad europea, que igual que los demás, con excepción del anfitrión,  no se quita de encima una actitud de estra gastándose un broma.<br />
Todos son de derechas, bueno, todos tienen la pala cogida con esta mano, quiero decir que no hay un solo zurdo en el equipo, tampoco vamos a buscarle ideologías a todo.<br />
El planeta puede respirar tranquilo, en Toyako, población de 10 mil habitantes,  crecen 8 nuevos árboles como parte del programa con el que han cerrado la cumbre los ocho países mas ricos, más poderosos, más contaminantes del planeta. Prometen  reducir el 50% de las emisiones de CO2 para el año 2050, o sea dentro de 42 años. Yo, lego ignorante,  no se si esto es pronto o demasiado tarde pero seguro que  no me tocará atestiguarlo,  aunque la muy seria y respetada WWF (World Wildlife Found) ya se ha encargado de calificar el anuncio de patético.<br />
Los ocho declaran que sus economías resistirán los cambios y reconocen, eso sí, que habrá de prepararse para los millones de refugiados que busquen escapar de sequías en el Magreb, México, Etiopía o Pakistán. La histeria en la construcción de muros, militarización de fronteras, endurecimiento de trámites migratorios tendría entonces una explicación.<br />
De cualquier manera siempre se saca algo bueno de cada experiencia y ahora nos enteramos que en la “merienda” de clausura, a cargo del chef japonés Katushiro Namakura, poseedor de una estrella Michelín y quien bautizó el ágape  como “Bendiciones de la Tierra y del mar”, se incluyeron en el menú dedos de atún con aguacate, cordero lechal, erizos de mar, congrio con azucenas, rollitos de anguila, almejas hervidas y maíz con caviar entre otros, lo cual me hace sentir orgulloso de mi origen mesoamericano al observar como cada día los productos regionales ganan la mesa de los entendidos. Y claro, reflexiono, ahora que el cereal que  permitió el desarrollo de las culturas americanas, el “máis”, está a las puertas de convertirse en hidrocarburo se cotiza a la alza en los mercados y sube con ello en el  estatus de estas economías tan ávidas de consumir lo escaso.<br />
Fastidia hacerla de aguafiestas pero mientras estos ocho con sus respectivas parejas se zampaban platillo tras platillo, 20 en total,  la inflación mundial de los alimentos en  lo que va del año amenazaba con reducir en 100 millones de seres la población de África.<br />
De nuevo asistimos a una renovada posición de fuerza: nos dice el G8 que está preocupado por la crisis de los alimentos y el calentamiento global pero “confían que los países productores de petróleo aumenten a corto plazo su producción y refinación para frenar el alza”, si no es así nos  amenazan desde su mesa de sibaritas y abundancia con la hambruna, creo que ya entendimos cual es el trato: petróleo barato por alimentos.</p>
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		<title>&#8220;La Princesa de Nebraska y la selección de España&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Jul 2008 08:42:08 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Robert Mugabe es hoy de nuevo presidente de Zimbabwe;  libertador de lo que entonces se conocía como Rodesia, –nombre que le dio Cecil Rohdes a las tierras compradas al gobierno británico– nombrado caballero por la Reina Isabel II,  ha devenido en el odiado dictador que sangra su país, mata a mansalva a sus oponentes, se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Robert Mugabe es hoy de nuevo presidente de Zimbabwe;  libertador de lo que entonces se conocía como Rodesia, –nombre que le dio Cecil Rohdes a las tierras compradas al gobierno británico– nombrado caballero por la Reina Isabel II,  ha devenido en el odiado dictador que sangra su país, mata a mansalva a sus oponentes, se pasea tan campante en la última reunión de países africanos, desafía al mundo con unos comicios fraudulentos sabedor que los zimbabuos no son más que una herencia del mundo esclavista y no se inmuta frente a la terrible estadística de su nación: esperanza de vida menos de 40 años;  mortalidad infantil  60%;  paro  90%. <span id="more-66"></span><br />
Lo que ocurre en el país africano me recordó una conversación que sostuvimos hace casi 40 años mi amigo Gonzalo y el que esto escribe con Iván Menéndez; líder juvenil y campeón de oratoria, o viceversa. Joven promesa de aquel partido “oficial” llamado PRI y quien murió años más tarde, Iván, en circunstancias nunca aclaradas, otro lugar común en la reseña de nuestra prensa. Iván, antes de cumplir los 30 ya tenía agenda de Secretario de Estado, organizaba congresos, tomaba parte en otros tantos, daba conferencias, era maestro en la UNAM y viajaba mucho, en esos días a Tanzania como dirigente de la CNC. Apasionado de la política y de su partido hablaba con vehemencia de los grandes proyectos nacionales, era un digno cachorro de la revolución y en su argumentación no se alejaba del discurso oficial, en aquellos días todavía bajo la herencia de Echeverría. Hablábamos de elecciones y aceptaba que era “posible” que su partido “permitiera la participación de la oposición con algunas diputaciones”, las de “representación proporcional” eran caramelos que el magnánimo en turno repartía entre sus cuates o en pago a favores recibidos. Consideraba imposible, el buen Iván, que la oposición –en concreto el PAN, porque entonces  PARM y  PPS eran solo comparsas– alcanzara algún día la presidencia de la república. A pregunta concreta sobre si esto sería aun a costa de la voluntad popular, argumentó que primero era “impensable que los mexicanos voten otra organización que no sea la heredera de la Revolución Mexicana” y que, puestos en la fantasía, si remotamente  esto ocurría: “el partido jamás pondrá en manos de los enemigos la presidencia”.<br />
Han pasado casi 40 años desde entonces, un poco menos para la república donde aún sigue gobernando Mugabe. Hoy me gustaría escuchar los argumentos de Iván a quien debo, entre otras cosas, haberme motivado a iniciar este periplo de búsqueda y andanza que comenzó hace casi cuatro décadas. En recién encuesta a 97 países sobre su grado de felicidad,  elaborada por la Universidad de Michigan bajo el rubro: “Grado de Bienestar Subjetivo”, colocan  a México en el sitio 18 por encima de  belgas, británicos y alemanes, y por debajo de Guatemala, Dinamarca, Puerto Rico y Colombia. España ocupa la posición 44 pero no se equivoquen sobre todo dirigentes post y post-post revolucionarios, ésta felicidad del pueblo mexicano es sin duda a pesar de ustedes. Zimbabwe, por otro lado, es el último de la fila, hoy convertido en patio trasero de China, agotada su riqueza minera, importando alimentos cuando en sus días de gloria fue granero de África, agoniza bajo la mirada hierática, de quien sin duda pretende morir sepultando el sueño y la esperanza que un día tuvo el privilegio de construir, hay que tomar nota.<br />
XXX<br />
Domingo, antes que la final futbolera del continente europeo definiera si teutones o íberos; cuando faltan 45 minutos para la función de cine encuentro una de las codiciadas bancas bajo la sombra de los plataneros de las Ramblas. De sobra decir que a estas horas de la canícula los paseantes somos como buitres rondando la sillería.<br />
A mi lado un viejo que a sus 77 (me entero luego) viene desde Igualada a matar el tiempo, en el otro banco  el chinito que resulto peruano. Hablan, of course, sobre la final del fut y su sede. El viejo dice que Australia es un lugar muy lejano para hacer campeonatos europeos y el “chino” le sigue por unos minutos la corriente, finalmente, para mi tranquilidad, lo corrige cuando la conversa se  tornaba ya rocambolesca. El viejo  pregunta por el lugar de origen de su interlocutor y cuando este menciona la tierra del imperio Inca, el viejo a continuación le cuenta de un amigo que desde la guerra se refugió en México y quiere saber cuantas horas se hacen en coche desde el  Perú a tierras Aztecas. El chinito se acomoda en su silla, sonríe y con paciencia le explica lo mejor que puede esto de los hemisferios y las distancias. La conversación se va por temas de la ciudad, los precios, el calor, de los motivos de cada quien para estar en los bancos de las Ramblas; el peruano espera a la familia para ir andando a un restaurante de la Barceloneta. A los pocos minutos aparece una señora peruana con una cría pre adolescente que corre y se tira a los brazos de su padre en medio de besos y achuchones; el viejo lanza esa característica expresión, propia de estas tierras, que se queda entre un ¡ole! y un ¡hala!. El peruano hace las presentaciones y la cría sin más planta dos sonoros besos al viejo que se queda “parado”, como dicen por acá. Al poco rato llega el hermano del jefe de familia con “su mujer” –así la presenta– jovencitos ambos, él con gorra beisbolera pero bien puesta, ella con panza de embarazo de al menos cinco meses; siguen las presentaciones con el amigo ocasional y el grupo se hace uno rodeando al viejo. El peruanito, que desde su llegada tiene entre los brazos a la sobrina, se entera de la ciudad perteneciente a la comarca de Anoia y le pregunta al viejo si no conoce a un tal Doctor Montes, también peruano que vive en esa misma población, esto ya los haría más cercanos pero no ocurre. La familia se pone de acuerdo en el sitio para comer,  se despiden del amigo ocasional no sin que la chica regale a este jubilado otro par de besos, las mujeres casadas lo hacen de mano como corresponde a su estado civil y el peruanito de la gorra con una palmada fraternal.  Hablando entre ellos bajan por la rambla. El viejo se remueve en su silla emocionado y lanza un tardío: “¡que aproveche!” .<br />
Los bancos de las Ramblas están casi siempre ocupados por viejos jubilados, algunos con síntomas de desequilibrio mental o solo mal encarados, miran pasar una vida que ya no les pertenece. Entregaron sus mejores años a la dictadura y hoy poco se enteran que los dirigentes europeos de ahora,  sin memoria,  están hartos de los inmigrantes y quieren echarlos fuera.<br />
La Princesa de Nebraska está a punto de dar comienzo en el Floridablanca, después hay que ir al bar a ver ganar con jerarquía a la selección de España.</p>
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		<title>&#8220;La frontera norte de México empieza en el sur&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Jul 2008 10:08:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enrique</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Dentro del ciclo “Porque las siguen matando” se presentó en Casa América Cataluña la mexicano catalana Isabel Vericat, abogada y traductora, premio Miguel Gil Moreno 2008,  con la ponencia  “La mujer en el paisaje de las fronteras Norte y Sur”, charla que arrancó con la presentación del corto de su autoría “Bajo el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dentro del ciclo “Porque las siguen matando” se presentó en Casa América Cataluña la mexicano catalana Isabel Vericat, abogada y traductora, premio Miguel Gil Moreno 2008,  con la ponencia  “La mujer en el paisaje de las fronteras Norte y Sur”, charla que arrancó con la presentación del corto de su autoría “Bajo el Tacaná, la otra frontera: México-Guatemala”, trabajo de campo que forma parte de un proyecto que según la misma autora termina en Ciudad Juárez.<span id="more-65"></span> <!--more-->Filme realizado en la zona del Soconusco que desnuda la tragedia de la inmigración poniendo en el centro del discurso a la mujer centroamericana. Un mundo donde converge el narcotráfico, la pobreza, los agentes de migración, los polleros, las bandas, la miseria, las adicciones, el asalto, el asesinato, Los Maras, las ejecuciones, el racismo entre iguales, la policía mexicana, en fin, las fuerzas en equilibrio en una región de nuestro México que parece olvidada por el resto del país, donde el dinero lo compra todo y la ley se hace cada día bajo la tutela del poder, venga éste de donde venga.<br />
En medio de este barrizal Isabel encuentra la fórmula para dejar un testimonio que por momentos desensambla la tragedia y  nos presenta a las protagonistas, mujeres incombustibles, hablando de  ilusiones, retos y dificultades para alcanzar el supuesto paraíso del dólar, con esa su voluntad inamovible para conseguir el objetivo que sigue haciendo girar el mundo: mejorar su vida y la de sus hijos. Así las vemos y las escuchamos, guapas y sonrientes,  sin perder la fe y  atrapadas las más de las veces en las redes del crimen. Mujeres que acompañan al marido, al hermano, al padre como mercancía de trueque: 50 pesos “por una hora”, de los cuales la mitad se queda el establecimiento donde presta sus servicios disfrazada de camarera,  o en el bolsillo  del chulo que las “protege”. Un paisaje bucólico en el trópico de lo que constituye una misma región hasta el Darién, más allá de las fronteras del hombre, parte que fue de la Capitanía General de Guatemala parece seguir llevando una vida autónoma de lo que era entonces el virreinato de la Nueva España, hoy México. Amaneceres de selva que llevan de  fondo el traqueteo del “tren fantasma”, convoy de carga que lleva apiñados sobre sus lomos  hermanos de raza con el rostro del fugitivo.  Jornadas que dejan tras de si,  entre las vías, cuerpos rotos arrojados por el pollero que ya cobró su cuota, por los Maras que asaltan con impunidad o por el compañero ocasional que así se hace con las mínimas pertenencias del hermano.<br />
Isabel insiste en dejar de centrar la mirada en la prostitución como estigma, la mujer, en este caso la centroamericana, ha aprendido a utilizar su cuerpo como arma de sobre vivencia en un mundo donde el abuso comienza desde la infancia. Es ahí donde los esfuerzos por erradicar esta práctica deben comenzar: educación, protección al menor, castigo al abusador, leyes claras y un largo etcétera que pasa por un compromiso de transparencia, responsabilidad y de exigencia a unas  autoridades que en el mejor de los casos permanecen indiferentes ante una realidad que las rebasa.</p>
<p>El Premio Miguel Gil Moreno, otorgado a Isabel, tiene fundamento en una épica que, como suele suceder con muchas de ellas,  terminan en tragedia. Miguel Gil Moreno de Mora a sus  32 años y trabajando para la Agencia A.P., es emboscado y muerto por guerrilleros cuando cubría el conflicto armado en Sierra Leona,  Mayo de 2000. Abogado de profesión decide abandonar su prometedora  carrera para seguir sus ideales y marchar a los Balcanes desde donde comienza a enviar reportajes que pronto son publicados en la cadena Ser y otros medios, “dar voz a los que no la tienen” era su objetivo. Más tarde cambia el teclado por la cámara y solía decir que “hay historias donde lo más peligroso no es arriesgar la vida por contarlas, sino dejar de filmarlas”, con su testimonio deja constancia hasta donde fue capaz de llevar sus principios.<br />
A su muerte familiares y amigos deciden organizar la Fundación que lleva su nombre y desde el 2002 otorga el premio que con cada emisión gana en prestigio. El correspondiente a su V entrega, por poner un ejemplo,  fue para quien es considerado uno de los mejores periodistas de todos los tiempos y además maestro de Isabel Vericat,  Ryszard Kapuscinsky quien al recibirlo se refirió a Miguel como un  reportero que “se puso al servicio de las víctimas de los conflictos bélicos”. La Fundación tiene como objetivo apoyar a periodistas y reporteros en misiones de riesgo, con el único objetivo de contribuir a la consecución del sueño y memoria de un profesional que supo comprometer la exigencia del oficio con sus ideales.<br />
XXXX<br />
Para cambiar de tema esta semana los diarios europeos han destacado las noticias sobre el endurecimiento de nuevas leyes para la inmigración; sobre la necesidad de establecer jornadas laborables de 65 horas a la semana; sobre los desastres y la pérdida de vidas por los fenómenos que llevan la firma del calentamiento global; sobre el tema del agua que se vuelve un bien escaso; sobre el precio de los cereales que, solo mover una décima en las bolsas de los países desarrollados, deja en la hambruna a miles de niños y habitantes de países del llamado tercer mundo. Destaca la  preocupación mundial por el precio del petróleo, asunto que parece ser el detonante de una nueva era en la historia de la humanidad como vaticina Joaquim Sampere, autor del libro “El fin de la era del petróleo barato”. Para muestra de lo anterior hemos sido testigos cómo las góndolas de los alimentos frescos en los supermercados se vaciaron y algunos quioscos no tuvieron los diarios a tiempo para desesperación del suscriptor, habían pasado solo un par de días de la huelga de los transportistas.<br />
Hemos consumido la mitad del petróleo existente en el planeta, nadie duda ya de la necesidad de incorporar las energías renovables a nuestra vida cotidiana, pero los más pesimistas aseguran que es demasiado tarde para tener a tiempo un sustituto al elemento fósil; sobre todo, para lograr un cambio indispensable en esta sociedad que bien auto clasificamos de consumo y que parece que con  los tomates de nuevo en  los supermercados ha vuelto a dormir tranquila para seguir soñando con las vacaciones de verano.</p>
<p>Barcelona Junio 27, 2008.</p>
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		<title>&#8220;¡Buen camino!&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jun 2008 08:08:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enrique</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Indigesto]]></category>

		<category><![CDATA[Publicado en el A.M.]]></category>

		<category><![CDATA[crónica]]></category>

		<category><![CDATA[no exagero]]></category>

		<category><![CDATA[polí­tica]]></category>

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		<category><![CDATA[religión]]></category>

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		<description><![CDATA[“–La vida, ¿cuando fue de veras nuestra?
¿cuando somos de veras lo que somos?”
O. P.
A propósito de los cubanos “liberados” en México por un comando, se dice perteneciente a esa entelequia conocida como los Zetas, hay que ir al google y buscar  Blackwater para enterarnos del libro del periodista e investigador Jeremy Scahill, quien hace [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“–La vida, ¿cuando fue de veras nuestra?<br />
¿cuando somos de veras lo que somos?”<br />
O. P.</p>
<p>A propósito de los cubanos “liberados” en México por un comando, se dice perteneciente a esa entelequia conocida como los Zetas, hay que ir al google y buscar  Blackwater para enterarnos del libro del periodista e investigador Jeremy Scahill, quien hace una descripción “del auge del ejército mercenario más poderoso del mundo” (Editorial Paidós). <span id="more-64"></span>El negocio de la guerra y  en particular de este ejército privado creado por Erik Prince, archimillonario, cristiano y radical de derecha que con ojo visionario ha reclutado la pedacera que dejan empresas como la CIA, el FBI, las oficinas de inteligencia y recogiendo también desertores de ejércitos regulares, o no tanto, como las FARC, guerrilleros centroamericanos y talibanes no lo dudo, ha montado un ejército que ya presta servicios en varias regiones del planeta con un control de calidad que el mismísimo gobierno del Señor Bush lo contrata para las operaciones más delicadas en su guerra contra el pueblo del Irak. Su fuerza se calcula entre 20 y 40 mil efectivos, nadie lo sabe a ciencia cierta, ni los congresistas de Washington que se cansan de solicitar información y no tenerla, vamos, ni del más mínimo reporte sobre su área de influencia, presupuestos, objetivos y mucho menos propósitos de esta fuerza privada. Si bien es cierto que es  la “empresa” del ramo más importante trabajando en Irak, no es la única ya que Scahill estima en 600 las pymes dedicadas a este negocio, en donde sus empleados, entrenados en campos-escuela construidos para ello en la selvas colombianas, en Guantánamo o en los desiertos de Afganistán, son equipados con lo mejor del armamento moderno  ya que las tarifas que cobran les permite dotarlos con la mejor parafernalia de la  pasarela; honorarios que van de los 1200 dólares al día por elemento, cuando se trata de expertos veteranos, a los 34 dólares que se les paga a los recién llegados sin mayor experiencia. Asegura Scahill que Blackwater es capaz de derrotar a los ejércitos de la mayoría de los países  democráticos y aquí es donde me viene un escalofrío. Si pensamos que el negocio de la droga mueve al año una cantidad estimada en 500 mil millones de dólares y para darnos una idea de la suma decimos que  los Estados Unidos llevan gastados la mitad de esta cifra en su guerra de Irak y además afinamos la regla de tres para incluir en nuestra reflexión la oferta de ayuda para el plan Mérida que contempla 350 millones de regateados dólares, hablamos entonces que en el caso del combate al trasiego de la droga en mi país el plan yucateco viene siendo el tópico de la aspirina para curar un cáncer terminal. Mejor no pensamos que en el  asunto de los refugiados cubanos se trata ya de una maquila por encargo. Me sumo al comentario de Ciro Gómez Leyva, escalofrío también leer como algunos de nuestros políticos se regocijan cuando las bandas masacran algún funcionario que aun cree en cumplir con su deber de servidor público.</p>
<p>El Presidente Calderón estuvo de visita por España, esto es  huésped del presidente socialista Rodríguez Zapatero y recibido con muestras de cariño por la casa real, el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía, por tanto aquí en Barcelona nadie se enteró del evento. La Vanguardia, periódico de grandes ligas, ni una sola nota tuvo para la visita a contraparte de  El País quien cubrió la gira, la concluyó con una extensa entrevista y en el suplemento dominical le dedicó su artículo de fondo a tratar de resumir ese fenómeno que se llama  Tepito con todo y su culto a la Santa Muerte.<br />
El Presidente Calderón es  visto aquí como un demócrata, su discurso se escucha con atención y el ciudadano de la calle, cuando lo comenta, está convencido que este gobierno enfrenta  al narcotráfico y a la corrupción al menos como no se había hecho antes.  Sin embargo se sigue viendo estos estigmas, sin faltar a la verdad, como el mal endémico de nuestra patria pero sin tratar de ocultar que mucho tiene de heredado, “mira como vamos aquí con la corrupción urbanística”, me dicen los amigos.<br />
Delicados nuestros legisladores se rasgaron las vestiduras por las declaraciones del Presidente mexicano  a propósito de no ser escuchado en el congreso, y como la prensa ahora viaja en todas direcciones y de manera instantánea, acá también hay quien se entera que esos delicados  representantes del pueblo son los mismos que se amparan contra el derecho de fumar sus habanos donde les venga en gana, que detienen leyes para castigar con cárcel a los conductores que lo hacen en estado de ebriedad (horror, por decir lo menos, causó la fotografía del conductor embistiendo una caravana de ciclistas en el Estado de México), que se asignan partidas públicas para viajar a China con el pretexto de capacitarse, justo en los días de la gesta olímpica, que se compran autos nuevos pero que reculan frente a la sentencia de una Suprema Corte que exonera a un gobernador y sus cómplices en probada complicidad con delitos de pederastia, los mismos que se niegan a dar curso a reformas esenciales para el país. En fin que la imagen de nuestros legisladores toca de cerca la ignorancia y la indolencia pero, eso si, acorde con esa imagen de pachangueros y simpaticotes que ya va siendo hora de cambiar.<br />
Como perla, y  del Bajío, nos enteramos del caso del edil Noe Zárraga acusado de acoso sexual. Las declaraciones  del representante de su partido, Horlando Caballero, son insustituibles cuando afirma que el asunto tiene visos políticos ya que los demás partidos “quieren quedarse con Tequisquiapan” y “se aprovechan de su lado débil para balconearlo” Odiosas las comparaciones pero el autor de tales señalamientos, en una democracia auténtica, no permanecía en su cargo un minuto después de haber salido al balcón, como el mismo dice.</p>
<p>Para expiar culpas me lancé a caminar un trozo del Camino de Santiago, algo de la tradición queretana en su anual peregrinaje guadalupano corre por mis venas. Logroño-Burgos, 6 días, 130 kilómetros y ninguna ampolla. Sin saberlo llevaba yo por delante a otro queretano, él lo hizo completo, de los Pirineos a Finisterre, saludos a Fernando Sarvide y ¡buen camino! a  los esforzados peregrinos de mi tierra.</p>
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		<title>&#8220;La Nueva Izquierda de l&#8217;Eixample&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 31 May 2008 21:56:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enrique</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Publicado en el A.M.]]></category>

		<category><![CDATA[reseña]]></category>

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		<description><![CDATA[“¿Mi mayor anhelo?, comprender y no estorbar”
José Luis Sampedro, escritor, 91 años
Mudarse de sitio en Barcelona debe tener las mismas complicaciones que en cualquier otra ciudad del mundo pero hoy me tocó hacerlo y he sobrevivido. Entrar en el tema es conocer historias variopintas, acercarnos a personajes que de lejos miramos en la calle cargados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“¿Mi mayor anhelo?, comprender y no estorbar”<br />
José Luis Sampedro, escritor, 91 años</p>
<p>Mudarse de sitio en Barcelona debe tener las mismas complicaciones que en cualquier otra ciudad del mundo pero hoy me tocó hacerlo y he sobrevivido. Entrar en el tema es conocer historias variopintas, acercarnos a personajes que de lejos miramos en la calle cargados de manías, entender su recelo, desconfianza o desilusión; los hay también, cuando te tocan, que deslumbran con su luz. <span id="more-63"></span><br />
Con el derecho adquirido de nacimiento a “nuestro espacio personal”, mina de oro de especuladores,  me lance a la caza de piso, loft, estudio o lo que tocara. La crisis inmobiliaria apenas comienza en España y al derrumbarse el negocio del ladrillo vuelven a colgarse en los balcones letreros de “se vende”. No aplica la misma ley  para el mercado del lloger (alquiler en catalán) cuando ahora muchas familias atrapadas en el incremento de las hipotecas pretenden escapar del esquilmo optando por la reducción del espacio vital, fórmula sin metáforas de apretarse el cinturón,  buscando el piso con alquiler más bajo y así seguir haciendo frente al incremento de  las tasas que sin duda llevarán las nuevas ganancias a la butxaca del señor Botín. Dicho esto de otra manera las rentas, como decimos en México, están por las nubes y me bastó una semana para pasarme a la siguiente alternativa: “busco piso a compartir”, otra manera de seguir soñando con Fourier y sus falansterios pero que por la edad y los primeros resultados de la búsqueda me quedaba la sensación de mejor buscar la residencia, geriatría incluida.<br />
Barcelona como ya sabemos es polo de atracción de moda y a la ciudad llegan cada día más y más ciudadanos en búsqueda de las mieles que asoman en su arquitectura, sus parques, su cultura,  con lo cual en la “red” se han creado  sitios de orientación para cada especialidad, incluyendo el rubro de los que buscamos una vivienda accesible. Consulté la oferta, elaboré una lista con las opciones que mas se ajustaban al perfil deseado y me lance a las entrevistas propietario-inquilino. No daré demasiados parámetros para salvaguardar el indiscutible anonimato que merece con quienes me entrevisté pero  contaré a brochazo gordo algunos de los casos de este mundo diverso y complejo que asoma luego en las aceras o en los bares con sus distintas peculiaridades. El primer sitio era un piso en lo que se conoce como el Eixample, esa “parte nueva” de Barcelona, un barrio construido en el siglo XIX y que fue el cinturón que terminó de unir el casco antiguo, la ciudad amurallada, a los pequeños pueblos que la circundan como  Gracia o Sants y donde la gente que ha vivido ahí por generaciones nos lo recuerda cuando dice “voy a Barcelona”, para ir a las Ramblas o a la Plaza Sant Jaume que es un trayecto que les llevaría unos cuantos minutos en el metro o si acaso  un cuarto de hora andando. En fin, en este caso la habitación era oscura, con un enorme letrero en la puerta que pedía no fumar pero que era evidente el anterior inquilino no respetaba. Baño compartido, no así la cocina que limitaba su uso a solo por  las mañanas ya que el “resto del día es para la familia”, hay que decirlo, una pareja, hijo incluido, de obesos. Mi entrevistador era un amable sudamericano que había rebasado tiempo atrás la sexta década, arquitecto de profesión que cuando llego a la Ciudad Condal, hace  treinta años, hubo de emplearse de albañil los diez primeros antes que uno de los muchos jefes le diera la oportunidad y mediante cursillos matriculado por las noches, hacerse con el título de técnico en dibujo con lo que su precaria condición física descansó de cargar bultos y palear escombrerías. A la familia se la trajo quince años después de su llegada y hoy su esposa, con diabetes avanzada, le ayuda con las labores de casa mientras el hijo, filólogo, curra como guardia jurado en un supermercado y asiste dos veces por semana al ensayo del coro de música gosspel al que pertenece. Esta fue la primera entrevista y a pesar de que el sitio era inviable salí animado pues pensé que la oferta era amplia, error, los días se sucedieron entre habitaciones adaptadas en un vestidor de 2.50 mts. por 2.00 mts. donde  la cama había sido elevada en un diminuto tapanco, decimos nosotros, con el escritorio debajo, pretendían por el zulo un alquiler de 7 mil quinientos pesos, eso si,  wiffi incluido. Otro, la comuna de tres chicas de diversas etnias más un chico de escandinavia aficionado al vino tinto y que ofrecen habitación sin armario pintada en verde bandera mexicana, al menos. Varios colchones acomodados contra las paredes del pasillo “para los invitados”,  una pila de maletas a la entrada  que recibe al visitante y un solo baño a compartir,  “panadería  al lado y el mercado a cruzar la calle”. Mi amigo Adolf me comenta que por esos rumbos vive el Quim Monzó, lo cual ya era un atractivo importante para el sitio. O la señora de Les Corts con sus cuatro gatos y un caniche que me aseguraba que vivir con la jaula de pericos australianos dentro de la habitación era algo que el inquilino anterior había aceptado, “pero igual la saco, si no estas de acuerdo”.<br />
Por eso, cuando me abrieron la puerta del piso donde ahora vivo y me encontré con ese rostro amable que me sonreía, supe que si era aceptado, de mi parte, había llegado. Un poco alucinado miré la cocina ordenada, limpia, luminosa como todo el resto de la casa. Su biblioteca a tres paredes me invitaba a sentarme en la mecedora que ve al balcón para pensar en mis historias o dejar hacer al duermevela de la siesta. El living con sus cómodos sofás y “mi habitación” con su enorme armario, su escritorio desde donde ahora escribo, sus paredes blancas apenas tocadas por una acuarela donde se adivinan abanicos y claveles ya me decían que me quedara. Al final de todo el baño y la  galería, una terraza abierta al centro de una de estas manzanas señoriales del barrio de la Nueva Izquierda del Eixample, con su pequeña mesa y dos sillas para tomar el primer café de la mañana o la última copa de vino del día cuando la noche  apaga luces y voces y los edificios que circundan este cel obert barceloní se van quedando en sombras.<br />
Por eso, después de lo que pareció una pesadilla y arribo a este puerto calmo que va más allá de mis expectativas, pienso que se cumple aquello de que la coincidencia, que a veces llamamos suerte, también existe… y yo vuelvo a gozar de Barcelona.</p>
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