“Por que no te callas?…y dejas que Zapatero termine”

“[la revolución mexicana como mito]…la fuerza del destino de un país que tiene más futuro que desengaños”
Juan Antonio Isla

Si hay algo a lo que tenemos que acostumbrarnos los latinoamericanos en estas tierras de España es al tono con el que se expresan la mayoría de los peninsulares, nada que ver con nuestro comedido lenguaje pleno de frases zalameras, “lo que usted diga”, “para servir a usted”, “mande usted”, su tono es directo, brusco a veces y muy ajustado a la etimología de la palabra. Una muy querida amiga, queretana, la paso mal para remontar la amargura que le dejó un episodio telefónico que tuvo justo al día siguiente del rifirrafe entre los presidentes Zapatero, Hugo Chávez y el Rey de España. Intentaba comunicarse con su vástago quien recién había arribado a estas tierras y marcó erróneamente un número en donde le contestó una voz masculina, seca y mal educada dice ella. Al darse cuenta de su error ella cumplió con el consabido “disculpe, está equivocado”. Se disponía a colgar cuando desde el otro lado del Atlántico aquella voz desagradable, insiste, la atajó. “Espere”, dice que le dijo, “la que se ha equivocado es usted, no yo”. Sumado a lo que ella ya había considerado suficiente para que Venezuela le declarara la guerra a España, se añadía esta precisión que demandaba el anónimo personaje y no solo para el buen uso del lenguaje, sino para un implícito reconocimiento de que el error era de quien había marcado y él, quien recibía la llamada, quedara exento de una acusación de la que se sentía injustamente objeto. ¡Que mamón! dice mi amiga que pensó en decirle, pero para acrecentar su rabia se escuchó dándole más disculpas, yo le digo que así somos y que ni modo, que también hay gente acá a la que le agradan mucho nuestros modos.
En abril de este año se presentó en Casa América-Cataluña, dentro de jornadas dedicadas a Venezuela, el líder del Partido Socialista Unido de Venezuela, Oscar Rivera, agrupación política que pretende aglutinar a todas las fuerzas de la izquierda del país caribeño. Lo acompañaba la cónsul de la República Bolivariana en esta ciudad de Barcelona, Belén Roca. Por un lado se pretendía aclarar la retirada de la concesión a la principal televisora privada, así como la disolución de los partidos de izquierda para formar, como ya lo dijimos, un solo y gran partido tomando como modelo el Comunista Cubano. Será que con la edad ya hemos escuchado muchas cosas y pocas novedades, pero en principio fueron las mismas frases y conceptos de los tiempos universitarios, cuando mediante la invitación a un concierto de percusiones en el aula uno de la Facultad de Ciencias Políticas, nos metían a un mitin del proscrito Partido Comunista Mexicano. Los del primer semestre teníamos reservada una sospechosa primera fila.
Retroalimentados cónsul y líder estuvieron explicando los cambios en su país, que para ella se daban a partir de un momento “cardiovivencial”, (sic). Se llegó a decir que en Venezuela el poder sería para el pueblo estimulando esto desde el poder establecido. Que la nación se convertiría en un vasto partido popular de masas. El líder Rivera dijo que su vecino, el gobierno colombiano, cumplía en la región el papel del estado sionista. Que no existía en Latinoamérica un estado más poderoso que el Venezolano. Que su proceso contaba con el apoyo de las FARC y que Chile era el gran problema de Latinoamérica. Todo esto se me viene a la memoria y lo saco de la agenda, a raíz de la reciente cumbre Iberoamericana y el incidente mencionado y sobre el cual tenemos la misma opinión que el Presidente Zapatero, con su proverbial talante dijo que lo bueno es que en el futuro estas reuniones causarán más expectación y ya está.
El Presidente Chávez, como lo hizo después en la reunión de la OPEP santiguándose frente a los principales líderes petroleros, todos ellos musulmanes, busca las cámaras y no admite expresiones, en este caso las regionales, más allá de las de su protagonismo y porque los petrodólares dan para sostener esta mega campaña mediática en donde parece querer erigirse en el nuevo libertador de América, campaña que también se sustenta con datos duros, con estadísticas que hablan de esa conocida y salvaje desigualdad en nuestros pueblos y que por supuesto no será borrada a golpe de divisas, declaraciones, buenas intenciones y promesas de paraísos instantáneos, pero que cuenta con esa mayoría dispuesta a creerlo y llevar al poder a quien se lo prometa, aunque sea solo por una revancha de clase cuyos resultados adivinámos desde ahora pírricos.

Para el gobierno español el incidente quedo oficialmente terminado una semana después aunque el Presidente Chávez siga todavía amenazando con vuelos rasantes sobre la Zarzuela o exigiendo disculpas de Juan Carlos, Rey de España. Otros que callaron pronto pero quisieron llevar agua a su molino, como ya es habitual, fueron los partidarios del Partido Popular exigiendo al gobierno llamar a consultas al embajador. Acusaron a Zapatero de ser culpable de la verborrea incontenible de Chávez y Mariano Rajoy, en su comentario oficial al incidente, aseguraba que el rey había estado bien y el Presidente a destiempo, como si los populares pretendieran avalaran el tono de bronca que el venezolano le quizo imprimir para llevar el asunto al toma y daca del pleito ratero que, en eso si, me parece llevan delantera los caribeños.
Mucho ruido y pocas nueces para el ciudadano de la calle que ya no pica el anzuelo fácilmente. La política se ha convertido en plaza de concurso al mejor guión bizarro y de alguna manera se sabe que por debajo de las querellas verbales y las acusaciones hay contratos de compra venta de petróleo a cambio de bienes y servicios. Gas por teléfonos móviles y carreteras. Refinerías por el wisky tan de moda en los saraos oficiales de nuestro país hermano. Lazos tan fuertes que permiten a un jefe de estado como lo es Hugo Chávez, llamar públicamente pendejo al presidente de la nación más poderosa del planeta sin que ocurra nada o a un rey de España mandar a callar a otro con el mismo resultado, dime tonto y dame pan, dicen por acá.
Sin ignorar que el presidente Chávez tiene razón al indignarse por el supuesto apoyo que en su momento dio el gobierno español al golpe de estado perpetrado contra su gobierno, elegido dentro de las reglas de las democracia en el 2002, no era ni el momento ni las maneras de hacerlo porque la intención era reventar la reunión, objetivo ampliamente logrado.
Mi amiga Montse dice que a ella le encantó el desplante del Rey y que la frase quedo incompleta aunque la gente bien nacida la entendió. No se aclara sobre otros matices y admite que incluso pudo haber un dejo de colonialismo y sabor a propiedad con la que se veía a nuestros países. Yo por mi parte añoro aquellos días en que la mayoría de los españoles, incluyendo catalanes, sabían donde estaba México, hablaban de Cantinflas, no utilizaban la palabra sudaca y conocían de la importancia histórica que para esta nación tuvo el general mexicano y presidente de nuestro país, Lázaro Cárdenas.