“Sarkozy, la Reina Isabel II, la numerología y mi Madre”

Su nombre es Nicolás, apelativo musical de origen griego que significa “victorioso en el pueblo”; el sexto en turno al comando de la Quinta República, el número 23 de la Francia eterna a la que miró en su tiempo, como modelo de modernización, nuestro único dictador reconocido por la historia nacional, Porfirio Díaz…y que conste que para no crear problemas le quito el acartonado “Don”.Pues nada, que a un par de meses de haber roto su compromiso matrimonial con Cecilia Ciganer Albéniz, el francés se muestra en público con la súper modelo y cantante italiana Carla Bruni. Muy a la francesa, sin arrumacos ñoños ni besitos robados posando con aire picarón frente a la cámara. Jersey azul cielo sobre los hombros Nicolás y su nuevo amor llevan la cosas con displicente indiferencia, él le toma la mano en su paseo por las pirámides de Egipto, para ayudarla en el abordaje al yate de lujo la sujeta de la cintura en la que asoma parte de un piel que adivinamos sin estrías. La prensa del corazón habla de boda en puerta pero nadie se atreve a preguntarlo después de aquella entrevista a la cadena CBS en el popular programa 60 Minutos y que el galo interrumpió abruptamente usando el calificativo de estúpido para el tema y llamando imbécil a su jefa de prensa cuando la presentadora quiso saber de su divorcio. Sin hacer mayor comentario a su vida personal el controvertido presidente francés anunció, como regalo de año nuevo, la aplicación a su gabinete de un severo programa de mejora continua, bueno, así decimos eufemísticamente en México a la exigencia de rendición de cuentas. Añadió como pilón el anuncio de su gobierno para tomar pronta acción en la expulsión colectiva, con España e Italia cooperando, de inmigrantes ilegales, algo que sin duda le aplaude el ciudadano de la calle tan indiferente a estas cosas del amor y las relaciones personales, aún tratándose de su mismo presidente.
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La Reina Isabel II de Inglaterra se parece en varias cosas a mi madre, primero en que las dos han traspasado las ocho décadas. Cierto que aquella luce un poco más vital pero hay que tomar en cuenta que es tres años menor que mi progenitora y que tuvo cinco hijos menos. Las dos son autosuficientes, viven en sus respectivas “casas”, visten siempre muy elegantes, llevan bolso todo el tiempo, tienen el pelo totalmente blanco y han gobernado en su feudo por más de medio siglo. Hace unos días la soberana de los ingleses, aprovechando el 50 aniversario del primer mensaje real televisado, hizo un llamado a la conciencia de sus conciudadanos para “no dejar a un lado a las personas que están al margen de la sociedad”, pidió a todos sacrificar tiempo, recursos y conocimientos en beneficio de los necesitados. Un emotivo llamado que algún diario cabeceó de la siguiente manera: “A los 81, Isabel II toma conciencia”. No en todo se parecen las dos mujeres, la de acá cumplió también cincuenta años trabajando en lo que siempre ha hecho, la costura. Además fuma. No tiene pensión ni por jubilación, ni de viudez cuando quedo sola hace más de treinta años, beneficios mínimos para cualquier ciudadano nacido bajo la bandera del reino unido que por cierto, según la prensa de esta semana, ya son más ricos que los estadounidenses con un ingreso por persona cercano a los 40 mil pesos mensuales. La abuela de mi hija es afortunada, porque tiene techo y comida tres veces al día, pero también pertenece a esa legión de mujeres y hombres mexicanos, hoy mayores, que no conocen ni recibirán compensación alguna al sacrificio personal que hicieron por forjar el ideal de una patria hoy totalmente desdibujada. Me pregunto que le ocurrió a nuestro México, bastante mas generoso en recursos que unas islas azotadas permanentemente por el mal tiempo.
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Si no creyera en el destino y las buenas vibras tendría que hacerlo en aquello del mítico “chayote”, ya saben, las dádivas que se acostumbraba dar a los medios para asegurarle al interesado un comentario positivo. Recuerdan la confusión que tuvo la azafata de lufthansa en mi viaje a México? pues a la vuelta y de nuevo por el mal tiempo imperante tuvimos una demora que me hizo perder el vuelo del trayecto Frankfurt, Barcelona, no obstante, al llegar a la ciudad alemana, fui informado que como el siguiente vuelo estaba totalmente vendido y la dilación era culpa de la aerolínea, se me asignaba un asiento en la codiciada clase busines. Dudo que tal concesión haya sido motivada por mis comentarios pero uno nunca sabe, en el mejor de los casos yo no había dado nombres…a menos que tengan un departamento de relaciones públicas en extremo eficiente. La diferencias entre la sección turista y la busines, además de costar tres veces más, son más bien de estatus; te pasan primero que nadie y como los asientos son al frente sirves de espectáculo, me imagino que para causar su envidia, a los que van en la sección trasera. Eso si, los asientos son de piel, espaciosos y muy confortables. El servicio de alimentos se sirve en platos de cerámica con cubiertos de metal y no de plástico como a los demás. La selección del almuerzo incluía camarones, salmón, ensalada y aparte del mousse de castañas como postre, un monito de chocolate blanco con moño de regalo, muy diferente al sándwich con refresco que repartían al otro lado. Sigo pensando que la vida es sabia y a veces cruel porque las cosas vienen cuando no podemos ya tomarlas. Después de los excesos navideños hube de rechazar heroicamente el acoso de la azafata quien me insistía en beber más vino o tomar algún digestivo, ni mi hígado ni los cuatro kilos de más en la anatomía me indicaban que aquello era lo correcto. Por otro lado la conversación con mi compañero de asiento fue de lo más interesante. Un chico bien vestido y de Guadalajara que viajaba a conocer a la familia de su novia, una valenciana a quien había conocido en un encuentro de jóvenes católicos en Puerto Vallarta. La conversación derivó en los temas políticos del país, los que él resumía con aburridas citas de lógica de manual y que combinaba con referencias al tarot y a la “fuerza incuestionable”, así dijo, de la numerología. Me puso un ejemplo, “para saber quien manda en la pareja se aplica una sencilla fórmula” y pasó a explicarme: Vicente Fox es un 2 y Felipe Calderón un 4, pero Martha Sahagún y Margarita Zavala, las dos son nueves. Esto es fácil de saberlo, me instruía, se asignan valores a las vocales del 1 al 5 y se van sumando, las del ex presidente suman once, que uno más uno son dos, así de sencillo. Yo quería dormir un poco pero me pase la hora y media que dura el vuelo haciendo cuentas de las relaciones que he tenido.