“El fin del periodismo”

“Tener la conciencia limpia,
es síntoma de mala memoria”
Les Luthiers

De las muchas sentencias recibidas a lo largo de la vida dos conservo de aquellos días como estudiante de periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas. La primera de Don Henrique que con pesimismo nos anticipaba los avatares que en el ejercicio de la carrera íbamos a padecer: “si se van a vender, véndanse caro”. En aquellos tiempos se daba por sentado que no había otra manera de vivir del oficio que acogiéndose al “chayote”, dádiva que,  digámoslo así, era el salario adicional que percibían los reporteros en cada fuente. Los periódicos hacían negocio, entre otras cosas, mediante la entrega a crédito del papel indispensable para su elaboración, materia prima que recibían de la empresa descentralizada PIMPSA (Productora e Importadora de Papel) con quien acumulaban impagables pasivos que en su momento actuaban como medida de presión. Se decía entonces que El Día era el único periódico que, para escapar a este control, pagaba religiosamente cada remesa de aquellos inmensos rollos de “papel revolución”.
La otra sentencia fue quizás mas contundente y la dejo  caer sobre nuestras cabezas soñadoras Froilán, que con aquel “que dios los bendiga” dio por concluido el curso de Redacción I. Había de pasar muy poco tiempo para entender el sarcasmo, cuando se tiene 18 años se vive la vida como épica personal con la que el destino nos ha regalado,  dándonos la oportunidad de arreglar lo que esté descompuesto con miras de salvar la humanidad. El panorama ha cambiado, Froilán reinventó la salsa en el Bar León y lo dejó cuando el antro se llenó de chavos de la ibero. El maestro Henrique cumplió con acuciosa puntualidad al frente del Departamento de Nuevos Métodos de Estudio. De nuestra generación nadie optó por darse de alta en el seminario y muchos brillan con talento propio en el ejercicio de una actividad que muchas veces se limita a la mera sobre vivencia.
Todo lo anterior para contarles que ésta semana me tocó asistir  al inicio del ciclo-debate sobre el Futur de la premsa escrita,  en el Col.legi de Periodistes de Catalunya, con una escasa veintena de participantes incluyendo al hiperactivo fotógrafo de casa. En la mesa José Alberola, subdirector de La Vanguardia, Sebastià Serrano, Director adjunto de El Periódico, Francesc Valls, Subdirector de El País y Arsenio Escolar, Director de 20 Minutos. El tema que se llevo la tarde fue el periodismo de paga y su nuevo rival, los folletones de publicidad con noticias…ojo empresarios allá en México,  una idea de negocio próspera en estas tierras y miren si no: el diario gratuito 20 minutos tiene un tiraje de  2 y medio millones de ejemplares lo cual lo hace el periódico más leído y para los anunciantes un medio directo de llegar al consumidor, más allá del  volante que algunos insisten en repartir en las calles y que pocos peatones aceptan recibir; cuando lo hacen se llevan un puntual agradecimiento del chico que angustiado mira como el mazo de papeletas no disminuye, además del estrés de saberse monitoreado por “inspectores” que lo vigilan para que no reparta mas de uno por persona y que no vaya a  tirarlos en el primer tacho de basura so pena de requisar el pago, tema aparte.
El universo de lectores de los diarios gratuitos se ubica principalmente dentro de la gente joven, al contrario de los de paga que es justo  el sector donde más consumidores pierde. Así las cosas,  a la amenaza de la radio y la televisión que los diarios impresos tuvieron que vencer  en su momento, y a la del Internet  que hoy todavía los mantiene alertas,  está este otro fenómeno cuyo proyecto defiende Escolar aduciendo que la prensa gratuita promueve la lectura, lo cual resulta cierto para el usuario del bus o metro que por la mañana o por la tarde puede mirar en su trayecto atentos lectores sumidos en la lectura de estos “folletones”…o resolviendo el sudoku fácil.
El periodismo por Internet resultó  capítulo aparte y se agotó el tiempo antes que el tema, sin embargo quedaron para la reflexión asuntos de capital importancia. Francesc Valls de El País dejo claro que la  herramienta digital  se ha convertido en aliado de la edición impresa, fuente de información para establecer perfil y preferencias del lector con el conteo de entradas, sin embargo no muy alentador sobre los temas que puso como ejemplo para la semana que termina: noticia más consultada: la supuesta aparición de Carla Bruni desnuda. Segunda noticia más consultada: los entrenamientos del piloto Alonso. Tercera: algo sobre las Spice Girls, en fin, esto de los contenidos requiere otro debate.
Se habló de los blogs que hoy permiten a cualquiera opinar sobre el tema de su preferencia y ser leído por un universo incalculable de ínter nautas. La Vanguardia tiene un espacio abierto a ellos e invita a sus lectores a que “cuelguen” el propio, además publica en su edición digital la opinión del abonado a las noticias, dándo una idea de las reacciones que estas  provocan y llamando la atención los comentarios que con la posibilidad del anonimato, se descargan con ira y resabio desmesurado. ¿Un termómetro fiable  para medir el descontento en la sociedad?, sí, pero no para celebrar tanta rabia acumulada.
Otra novedad de la que se habló son de los diarios a medida, posibilidad digital que tiene cualquier persona conectada a la red para escoger género de noticia, medio, articulista, estado del tiempo con el comentarista de su preferencia, etc.,  y hacerse con un diario personal que puede consultar en la computadora o ahora directamente en el teléfono móvil…¿se podrá seguir llamando teléfono a estos bichos que con cada nuevo modelo ofrecen más y más prestaciones?
Hubo consenso en la importancia que va adquiriendo para el lector y por ende  para la prensa escrita, las noticias locales sobre otros acontecimientos, digamos que el cotilleo, el chisme y el chafardeo de barrio van a la alza.
La próxima semana Periodisme en Arees de Conflicte i Televisió. Informació i Espectacle, ya les contaré.
Por último, alguien recuerda los viejos linotipos en donde se forjaba cada letra del periódico y cuyos operarios terminaban sus días enfisémicos por la inhalación de los vapores de plomo. Sin duda  el periodismo ha sido épica cuyo fin investigadores de la Universidad de Columbia presagian para  el año 2014, ya veremos si le atinan.