“Como abordar a un President”

“¿Política?, ¡dígale a un pájaro lo que son
las fronteras!” Juan Gorriti (escultor)

Un poco que la vida se encuentra en el impasse de las estaciones, salimos de los abrigos y las bufandas para comenzar a sentirnos dispuestos a los pantalones cortos y las sandalias, a gozar y admirar las blusas de tirantes, las mini faldas, a imaginar el bañador que asoma debajo del traje sastre de la chica con tacones, que viaja en el metro y sueña con la hora del almuerzo tirada panza arriba en la playa de la Barceloneta. Otro, que se nota el bullicio en las calles que comienzan a ser un agobio por la cantidad de turistas y bicicletas, de escolapios chinos que en centenas se arremolinan risueños alrededor del Palau de la Música y copan el tránsito en esta entrada de la primavera, pero para los que aquí vivimos el panorama es otro, sabemos que sobre Barcelona y nuestras cabezas pende una espada de Damocles de la cual no logramos imaginar sus mínimas consecuencias e ignoramos como hay que prepararse para ello, para la sequía. Se habla de barcos y trenes cargados con agua, de trasvasar ríos que el gobierno de Madrid no autoriza, de construir con premura plantas desalinizadoras, de medidas restrictivas y pozos freáticos de agua no potable que hoy se reabren, como el que existe en el Palau de la Generalitat y cuyas aguas servirán para regar los naranjos de su emblemático patio. De cortes en el suministro a los hogares, tandeo se le dice en mi país, de hoteleros que santiguándose afirman que el solo anuncio de la escasez será la muerte del sector y no hay que ser especialistas para afirmar que el deceso de todos los sectores. Las reservas se contabilizan de un 11% las más bajas a un 25 % las más altas, como sea, ni los deshielos de esta primavera ni las lluvias pronosticadas habrán de componer la situación a corto plazo. Que le vamos a hacer, somos finitos y nuestras mínimas historias habrán de ser recordadas, si acaso, como parte de la tragedia y el desastre del que nos sabemos cómplices y maniatados para una acción vindicativa. Barcelona y sus vestigios en imagen del futuro como hoy vemos Palenque, Chichen Itza o quizá mejor, una Tulum del Mediterráneo.
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Hace una semana estaba yo en la librería Laie mirando las novedades cuando una voz inconfundible me hizo voltear la cara, sí, a menos de dos metros se encontraba el Honorable, que así suelen llamar al que fue President de la Generalitat, Pascual Maragall, tan quitado de la pena como yo hojeando libros, apenas cruzamos una sonrisa a manera de saludo y partimos cada quien a su destino, él a la caja cargado de volúmenes y yo a la puerta de salida. Durante varios días hube de fustigar mi ya muy atribulada alma con la falta de arrojo, la cortedad y la poca decisión para haberlo abordado, toda vez que durante su estancia en Nueva York, cuando estudiante en los años sesenta, el joven Maragall fue compañero de un gran amigo mío, éste valenciano de origen y radicado en los EEUU desde entonces. En las horas amargas de la noche me tranquilizaba pensando que mi actuar tenía sustento en el respeto a la intimidad a que las figuras públicas tienen derecho y así también me sentía un poco catalán…a la mañana siguiente, tales argumentos se esfumaban dando paso a los terribles “hubieras” que machacan a los tímidos de espíritu. Pero la vida da segundas oportunidades y el pasado lunes se presentó en la “Casa del Libro” el volumen titulado “Mil Dies amb PM”, escrito por quien fuera su brazo derecho durante su agitada gestión, el Jordi Mercader. Me compré el libro y puesto a repartir dedicatorias pude charlar con el Honorable un par de emocionantes minutos con todo y esa parafernalia que lo rodeaba: micrófonos que se acercaban a lo que él contaba, disparos de fotografías, un par de cámaras levantando imágenes biográficas del personaje, preponderante ya en la historia de la nación Catalana. Preguntó por el destino de mi amigo y dejó estampado con su letra un saludo del cual me hago correo. La librería estaba a tope, puedo afirmar que durante el acto habría un centenar de personas y al final, y detrás mío, una cola esperando libro en mano. Este no era el mismo escenario que haberlo tenido en exclusiva unos días atrás, pero tranquiliza el corazón haber recuperado una supuesta osadía y constatar, durante el breve intercambio de algunos gestos y frases sueltas, que la efímera materia de la que estamos hechos todos es la misma, de sueños, decía Shakespeare.
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No quiero parecer aguafiestas pero a resultas de lo que se llama el Proceso de Bolonia y que no es otra cosa que la homologación de los planes de estudio para el territorio europeo en su nivel universitario –plan a ponerse en marcha dentro de 18 meses– salen a la luz datos correspondientes al 2008 de la Academic Ranking of World Universities (ARWU) institución con el mayor prestigio para este tipo de evaluaciones. De las 535 mejores universidades del planeta encabeza la lista los Estados Unidos con 308, le sigue el Reino Unido con 50, Canadá con 26, Alemania 20, Japón 19, Países Bajos 15, Australia 12, Suiza 11, Israel y China con 10; Suecia y Francia con 9; Bélgica con 8, Italia y Dinamarca 6; Singapur y Corea del Sur con 4; India y Finlandia 2 cada país; España, Noruega, Rusia y Brasil con 1. México no figura, al decir del Times de Londres y por poner un ejemplo, nuestra máxima casa de estudios, la UNAM, recibe un presupuesto anual de 1,500 millones de dólares y sistemáticamente se ha negado a someterse a criterios de evaluación internacionales. También puede ser que dicha información sea solo parte de ese complot universal a cargo de los envidiosos porque sabemos que en recientes estadísticas publicadas por la prensa mexicana, ubican a la universidad más grande del país en un honroso 70 sitio.
Pero aquí hablamos de lo que ocurre en este continente, donde la educación superior tendrá un cambio a fondo a partir del año 2010, cuando 47 países habrán de constituirse en un único espacio universitario. Señalan los especialistas que habrá universidades de “dos velocidades”: unas consagradas a la especialidad y la investigación y las otras, las normales, que compartirían grados, maestrías y doctorados; el objetivo es garantizar que el futuro tenga sus cimientos anclados en el conocimiento, en la investigación y en el desarrollo de nuevas tecnologías vitales para la sobre vivencia de futuras generaciones.
Me entero por la prensa que la semana pasada el Presidente Felipe Calderón se reunió con la Maestra Elba Esther, líder del sindicato de maestros y con la responsable de la Secretaría de Educación Josefina Vázquez Mota, la reunión para hacerles un llamado, una súplica, para elevar los niveles de enseñanza. De igual manera la prensa consigna que el sindicato de la UAM, después de dos meses de mantener cerrada las aulas, parece haber llegado a un acuerdo con las autoridades, no está todo arreglado pero… ya está, hemos puesto también en marcha un ambicioso proceso de mejora, enhorabuena.